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Niñaviento

Escrito por Elvira Jauregizuria 25/09/2017

Cuando miraba a Mamaroja pensaba que estaba ante un espejo. Iba cogiéndola de la mano, siguiendo su paso a través del sendero que llevaba a las afueras de Bosquedelolvido. Y de su mano fue hasta una casita en el centro de un descampado. Niñaviento escuchó como el eco de un griterio, escuchó pequeños gorriones enjaulados. Miró a hacia Mamaroja pero sus ojos estaban ausentes. De la casita salió una mujer, pero niñaviento no quiso mirarla, ella solo quería ser amarrra a la mano de Mamaroja. Esta entregó la niña a la mujer y agachándose hacia la carita de la niña le dijo volveré…volveré…a por ti…. VOL VE RE A POR TI.


Estas palabras taladraron la cabeza de Niñaviento.

 

Mamaroja se internó en bosquedelolvido, ese vacío de sus ojos recorrió todo su cuerpo de modo que no sabía si estaba caminando o se había parado para siempre.


Creyó sentir frío.


Esa mañana antes de despertar a su hija se sacó el corazón y lo dejó encima de la mesa de su humilde casa.


Ahora nada más que mortífero frio que dejó una sonrisa muerta en su cara.


El bosque estaba oscuro mucho más oscuro y amenazador que cuando lo cruzó con su hija esa mañana. De entre los árboles salió un hombre que le ofreció un vaso con agua que ardía de calor, ella lo tomó y se quedó dormida.

 

Fueron pasando los día y Niñaviento no quería comer, no quería dormir, no quería respirar. Ella solo quería seguir pegada a la ventana de su cuarto, pegada la a ventana que da al sendero hacia el bosque, el sendero por donde un día desapareció Mamaroja. Durante el día alborotaba toda la casita con correrías y travesuras como para intentar convencer al resto del mundo que la alegría no la había abandonado.


Pero en cada segundo de soledad lloraba.


Y miraba el sendero y volvía a susurrar: Vuelve vida, vuelve vida ….vida.

 

Una noche de tormenta en que miraba hacia el bosque que un día se tragó a Mamaroja, veía las ramas de los eucaliptos cimbrear hasta lo imposible, aullaba el viento y agitaba su espíritu, la ventana se abrió y salió llevada por el viento.


La voló por encima del bosque buscando y aullando su nombre, buscaba a Mamaroja pero no la encontró.


Aquel amanecer cuando se posó en el terrazo de su cuarto repleto de camitas se dio cuenta de que sus pies habían desaparecido. Fue así como se convirtió en Niñaviento.


Desde entonces nadie pudo darle captura, se escapaba entre los dedos, entre los brazos, se transformaba en remolino, los objetos a su alrededor se giraban, las hojas de los arbustos saltaban, se detenían por un momento en el aire para dejarse mecer hasta el suelo…


Muy lejos de allí viván Padreverde y Madreverde. Estaban muy felices porque estaban esperando un bebé. Pero en esos mismos días de tormenta en los que Mamaverde amaneció con un dolor muy grande en la tripa y el médico les dijo que su bebé había desaparecido.

 

Esa noche Damanátura se les presentó en sueños y les dijo que no sufrieran, que así debía ser, que había sido ella quien se llevó a su bebé porque existían otros niños quienes les necesitaban más, dos hermanos que vivían muy lejos.


Y que les llamaban sin cesar. Les dijo esto y sin más volvió a desparecer.

 

Madreverde esa mañana se dirijió hacia lo más alto de la más alta colina de su ciudad y desde allí comenzó a escuchar lo que el aire traía. Comenzó a escuchar susurros, bisbiseos y extraños cánticos.

 

Un día en el alto de la colina encontró un mapa con una cruz que señalaba una pequeña aldea en ultramar.


Mamaverde preparó las maletas y siempre seguida Papaverde se fueron, decididos a seguir aquellos misteriosos susurros hasta el ser que los estuviera profiriendo.


Fue así como llegaron hasta la casita al lado de Bosque Olvido.


Los susurros que Madreverde oía eran los gemidos de Niñaviento. Cuando preguntaron por ella la mujer les dijo que no era una niña que era puro aire, viento, a veces huracán. Pero a padre y madreverde no les importó. Y dijeron que venían buscando desde muy lejos a Niñaviento y Niñotierra.

 

Cuando la vieron inmediatamente, se abrazaron y y los tres se fueron en busca de Niñotierra que absorbió abrazos como si fuera una espoja.

 

Los cuatro se fueron a vivir Ciudadentrecolinas.

 

Niñaviento tomaba de las manos a Niñotierra, y lo subía hacia el cielo y le hacía volar, pero sufría porque él si tenia unos pies con los que aterrizar y caminar sereno a ras de suelo.

 

Niñaviento no tocaba el suelo, se pasaba los días flotando o directamente volando por los cielos.


Volaba tan alto como para poder ver hasta el otro lado del océano


A veces reía y se dejaba querer, parecía feliz. Pero la mayor parte de los días se sentía angustiada y agotada. De no poder posarse.


Incluso conoció a Chicotequiero que le regaló una jaula con un precioso pajarito pero éste rompió la jaula y también se escapó volando.


Decidieron entre todos que ella estaría mejor encerrada en el cuarto al menos así a ella no se la llevarían los vientos de ultramar.

 

Pero como esto tampoco era buena solución decidieron a visitar un brujo que también vivía en la ciudad de las colinas.


Cuando lo fueron a ver estaba preparando un mejunje pulposo en su gran caldera de hierbas. Les dio papel y carboncillo y les dijo escurrirlo para hacee su zumo y beber esa pócima.


Les dijo; necesita una nueva y resistente piel.


Y sin más se despidió cerrando la puerta.

 

Todos se volvieron para la casa un poco confusos pero dándole vueltas a eso de una nueva piel.


Fue entonces cuando Padreverde se fue a un cuarto y empezó a revolver cajones y armarios , estuvo varios días hablando con desconocidos por teléfono hasta que un día llegó con una caja llena de fotografías y unas carpetas azules.


Como Niñaviento estaba otra vez encerrada en su cuarto para no salir volando, Padreverde le pasó por debajo de la puerta fotografías de bosqueolvido, de la casita, historias escritas algunas imaginadas... Y dibujos y todos los papeles de cuando hicieron el viaje a ultramar, sin guardarne uno solo.


Dentro de la habitación ahora tronaban los aires de Niñaviento.


Niñaviento fue rompiendo con unas tijeras todos aquellos papeles, fue cortándolos a tiras, después a cuadraditos muy pequeñitos y después letra a letra. Estaba rodeada de un mar de letras de papel que formaban remolinos e inundaban toda su habitación.


Por las noches Mamaverde comenzó a sentarse al otro lado de la puerta donde se encerraba Niñaviento y sencillamente lloraba.


Lloraba una riada de agua salada y un poco espesa que se fue filtrando a través de la puerta.

 

Niñaviento comenzó a empapar los papeles que le entregó Padreverde en las lágrimas de Madreverde. Niñotierra y ellos dejaron pasar los días, miraban el pomo de la puerta durante horas pero Niñaviento ni la movía.


Un día la puerta se abrió. Y salió cubierta de letritas.


Niñaviento se había hecho un vestido que cubría toda su piel con todos aquellas fotos y papeles.


Ella misma había elegido el orden y qué frases la cubrirían.


Y cuando salió les dijo que lo mejor era que aunque tenía una piel desconocida y nueva para ella, por dentro se sentía llena, no estaba hecha de lo que estaba escrito en su piel, si no que por dentro ¡por fin se sentía ella misma.
Única, diferente y a la vez igual que cualquier otra persona.


Entonces todos vieron que por fin se había convertodo en chica, en hermana en ....hijaviento.

 

Cuento dedicado a la familia B.G.B.

 

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